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GAM, Zona Central, Costa Rica
Ensayos que esperan ser comentados, ojalá con conocimiento :p

miércoles, 26 de octubre de 2011

¿Una nueva palabra?

Conversando con una amistad hace algunas semanas, me dijo que yo hubiera sido un buen shock rocker por lo “transgresor” al momento de hacer enunciados performativos cuando hablo con él. Esto, junto a los escabrosos temas a los que nos referimos, me dio la pista de lo que pudiera ser “una nueva palabra” en la jerga de los/as degenerados/as.

Tuve una duda filológica y me dirigí a la Real Academia de la Lengua para ver si mis sospechas etimológicas estaban en lo cierto, dichosamente sí. Me refería al elemento compositivo –rrea. (Del lat. -rrhoea, y este del gr. -ρροια, der. de ῥεῖν, fluir), que se puede encontrar en palabras como diarrea, piorrea, gonorrea, etc.; y que a mí se me ocurrió anteponer al sufijo –ico, que se usa en diarreico, verborreico etc.; y que yo tenía la intención de usar con la palabra dildo, para crear un nuevo adjetivo, dildorreico/a.

Sabiendo que –rrea se refiere a 'flujo', 'acción de manar', he pensado que dildorreico/a se pudiera usar para referirse (auto-referirse, significar, señalar –úsese el concepto menos controversial) en quienes “fluyen los dildos”, en quienes usan y sobre todo gustan de los dildos y el diletto (‘deleite’) que puede producir este artefacto tecnológico, que como lo define Beatriz Preciado, permanece erecto 24/7, y tiene cualidades “superiores” a las del pene; no ocupa vaso-dilatación, no tiene “voluntad propia” –estados de ánimo-,  además suelen ser más grande que la media humana, brilla en la oscuridad, vibra en distintas intensidades, se pueden colocar en arnés (si no se tiene uno orgánico o si no se quiere exponer el propio), difícilmente transmite ETS y hasta puede tener 2 cabezas para múltiples propósitos.

Sé que por cultura la terminación –rreico/a en una palabra, nos sugiere algo negativo, vinculado a enfermedad o a una condición no deseada; sin embargo, con esta… llamémosla iniciativa, lo que pretendo es jugar un poco con el lenguaje y que haya una palabra que pueda usarse para el goce o disfrute del uso de dildos, ya sea por parte de (bio) hombres o (bio) mujeres indistintamente.

Voy a seguir dándole vueltas al asunto, tengo otras ideas de posibles nuevas palabras que voy a pensar un poquito más antes de compartirlas. Por lo pronto, me acordé de Nietzsche: "La razón en el lenguaje: ¡Oh, qué vieja hembra engañadora...! Creo que no vamos a desembarazarnos  de  la idea de "Dios" porque aún  seguimos  creyendo  en  la  gramática" (“El crepúsculo de los ídolos”).


     Reciban un cordial saludo.
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Departamento de «Español al día»
Real Academia Española y
Bernardo Rodas Posada. :-)